viernes, 1 de agosto de 2014
Madurar
Tomar decisiones es como encontrarse al otro lado de un desfiladero, y necesitar saltar. Muchas veces no es sencillo tomarlas, sucede la mayor parte del tiempo. Debería ser relativamente sencillo dejar ir, cambiar, mejorar, dejar malos hábitos o hacer lo correcto. Esas ocasiones cuando el cerebro sabe perfectamente lo que es necesario hacer pero el corazón se resiste y lanza mensajes confusos y aterradores. Cuando nos invade la inseguridad, el dolor, el miedo a la soledad o a lo desconocido, o simplemente el conformarnos con la rutina, el creer que estamos mejor con lo conocido que con lo que se abre desconocido ante nosotros.
Pero no hay nada peor que quedarse estático en medio de la tormenta, de la avalancha, del desierto o del océano.Algunas veces damos el paso y hay un precipicio, algunas veces podemos saltar y llegar ilesos al otro lado. Algunas veces se extienden las alas y volamos al firmamento, alto entre las nubes y muchas veces caemos al fondo y nos rompemos los dientes y los huesos. Y no nos queda mas que trepar la escarpa y tratar de llegar al otro lado. Cualquier cosa que suceda nos deja un aprendizaje, y el éxito, la satisfacción, la sensación de libertad o el dolor inmenso de haber dado el paso, nos hace crecer, madurar.
No hay otra forma.
María Luisa Villarreal
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario