sábado, 5 de noviembre de 2016

El poder de las palabras y el agua


Comprendamos el poder de las palabras, nuestro poder, el que nos hace vibrar para que nos salgan alas y volemos para alcanzar las metas o nos entierra en el pantano de nuestros propios decretos.

Soy poder, me amo, creo en mi, tengo fe, soy fuerte, soy suficiente. Repetirlo para hacer vibrar al Universo con nosotros, porque nuestras palabras nos dan o nos quitan el poder. Y ese es un hecho científico.

Malu Villarreal

domingo, 23 de octubre de 2016

Curriculum vitae Malú Villarreal Autora ilustradora

RESUMEN

Nace en Monclova, Coahuila en 1972. Un día decidió vacacionar en el Caribe y, como dice ella, después de 26 años aún sigue de vacaciones. Bióloga de formación, analista, escritora, ilustradora, madre, empresaria y colectora de historias, en los últimos años ha publicado 12 libros de temas diversos. Es una escritora ecléctica que ha publicado todo tipo de libros basados en sus andanzas por las comunidades del sureste de México, desde hace 25 años, trabajando en temas sociales y ambientales, como profesión, y usando la oportunidad de introducirse en la cotidianeidad de las familias con las que ha convivido a lo largo de ese tiempo.


Retomó la ilustración, primero como una forma de relajación a su vida agitada, después como una forma de expresar su visión del Universo y la energía. A la fecha ha realizado 8 exposiciones en México y Centroamérica. Sus obras las genera con la técnica de Laberinteado, como ella la llama. Diseñadora de las energidalas a las que ella define como  universos en sí mismos, que incorporan la energía del universo, a nuestro alrededor y dentro de nosotros, siempre llevando a la personificación humana para brindarle la energía de los elementos en la ilustración.
Explica que, como las mandalas, sus Energidalas siempre serán un círculo porque el círculo se cierra sobre sí mismo, representando la unidad, lo absoluto, la perfección. Es símbolo del cielo en relación a la Tierra, de lo espiritual en relación a lo material. Es protección. Que esté dentro de un cuadrado - los límites exteriores de la Energidala -, agrega energía de permanencia, rectitud y equilibrio a la manifestación energética dentro de ella.
En 2013 creo un colectivo editorial, junto con otros escritores locales, para apoyar el fortalecimiento de la cultura de edición y publicación y poner al alcance de todo la oportunidad de publicar.

EMAILS
Escritora:
maluvillarreals@gmail.com

Ilustradora:
maluilustradora@gmail.com

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REDES SOCIALES
Malu Villarreal autora editora
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Malu Villarreal Ilustradora
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LIBROS PUBLICADOS

Colección libros de colorear (terapia ocupacional para adultos)

El libro de Victoria: Libro de colorear, para mujeres en combate. Frases positivas y mandalas para quienes necesitan un respiro en su batalla por recuperar su salud (cáncer).
ISBN-13: 978-1522882008
ISBN-10: 1522882006

Corazones para mi amiga: Notas de agradecimiento y Mandalas de Corazón para colorear
ISBN-13: 978-1523764839
ISBN-10: 152376483X

El camino de regreso a mí: Despertar espiritual en un libro de colorear para mujeres
ISBN-13: 978-1519614421
ISBN-10: 151961442X

Literatura y ficción

No mente. Cuentos y poemas
ISBN-13: 978-1499675887
ISBN-10: 1499675887

Simiente. Versos de un ángel caído
ISBN-13: 978-1523996254 
ISBN-10: 1523996250

Los Aluxes
ISBN-13: 978-1497379978 
ISBN-10: 1497379970

Epístolas sin dueño
ISBN-13: 978-1523995134
ISBN-10: 1523995130

Crónicas del Océano Energético
ISBN-13: 978-1519255570
ISBN-10: 1519255578

Luciérnagas y Libélulas. Antología latinoamericana de mujeres poetas
ISBN-13: 978-1530396146 
ISBN-10: 153039614X

Técnicos y científicos

La selva útil: Autoconsumo, uso comercial legal e ilegal de recursos naturales
ISBN-13: 978-1502351234
ISBN-10: 1502351234

UMA en vida libre. Visión integral. Experiencias y aprendizajes.
      ISBN-13: 978-1537420738 
      ISBN-10: 1537420739






En campo
ISBN-13: 978-1499670899
ISBN-10: 1499670893

Recetarios

Cocina Comunitaria
ISBN-13: 978-1500924584
ISBN-10: 150092458X

Gourmet Silvestre.
ISBN- 13: 978-1494846299

Libros en edición

·         PIMVS de Venado Cola Blanca. Gestión Integral y Costos.
·         
·         Carne Silvestre de Criaderos. PIMVS para producción de carne.
·         Carne Silvestre de Monte. UMA en Vida Libre.
·         Aspectos básicos de Comercialización de vida silvestre.
·         Gourmet Silvestre. Cocinando carne de Venado, Jabalí y Tepezcuintle. 


En reedición

·         En Campo. Anécdotas de Extensionismo y lecciones para la vida.
·         La Selva útil. Uso de autoconsumo, legal, ilegal de recursos naturales en Quintana Roo.
·         Humedales. Planificación de proyectos de restauración y normatividad aplicable.


En integración 2016 - 2018

·         Anécdotas de trabajo en el manejo de vida silvestre.
·         Apuntes de Carbono azul. Contexto de los ecosistemas costeros como sumideros de carbono en el sureste de México.
·         Todo lo que quiso saber sobre regulaciones para todo, en Vida silvestre.
·         Herramientas de planeación de proyectos de Vida silvestre.
·         Costos para criaderos de fauna silvestre.
·         Producción y comercialización de palmas y plantas de ornato silvestres. Un caso de estudio.

Proyectos Libros para colorear para adultos, 2016 - 2019:



  •              Mi viaje. Terapia tanatológica / Cuento para colorear dirigido a niños en etapa terminal.
  •             El Libro de Mónica. Cómo lidiar con el dolor y otras emociones negativas. Padres que perdieron a sus hijos
  •             El Libro del Espejo. Cómo recuperar la fuerza interior y la autoestima. Mujeres que sufrieron (sufren) violencia intrafamiliar.
  •             El Libro del Amor Interior. Cómo navegar día a día en el mar de la Depresión. Para mujeres.
  •             El Libro de Luis. Cómo superar el dolor y el miedo. Pacientes con Mielitis Transversa.
  •             El Libro de Doña Cecilia. Cómo lidiar con emociones negativas y apatía, para pacientes con Diabetes.
  •            Miedo a las mujeres. 40 frases de autoayuda y fortalecimiento emocional para hombres.
  •            La Energía de las emociones I. Conociendo la energía de las emociones positivas. 40 Mandalas para colorear.
  •            La Energía de las emociones II. Conociendo la energía de las emociones negativas. 30 Mandalas para colorear.
  •            La Energía de las emociones III. Ritual amoroso. Conociendo la energía del acto amatorio. 30 Mandalas para colorear.
  •            Energidalas, universos contenidos I. Magia. La magia en nuestra vida diaria, 30 Energidalas para colorear y recuperar la fe.
  •            Energidalas, universos contenidos II. Sueños. La energía de los sueños., 30 Energidalas para colorear y recuperar la fe.



lunes, 10 de octubre de 2016

Una pregunta

Eduardo:

Cuando volvimos a coincidir después de 30 años de no verte, no te acordaste de quien era yo, no porque fuera parte de tus recuerdos perdidos por el golpe en la cabeza que te diste al caer de un toro salvaje, era porque simplemente nunca siquiera me miraste en la secundaria.
Nunca aparecí en tu radar.
Pero eso yo ya lo sabía. Siempre trataba de darme valor para saludarte, me derretía verte sonreír, tus hoyitos en las mejillas me doblaban las rodillas (oye, tenía 12 años), pero tus ojos me traían loca, hacía planes maquiavélicos para tropezar contigo y siempre me acobardaba. Te veía ahí, tan serio, siempre como enojado, mirando a la distancia, por encima de mi cabeza, rodeado de tus amigos que eran como un enjambre ruidoso que no dejaban a nadie acercarse (al menos a una nerd como yo le aterraba intentar pasar a través de esa pandilla de socarrones), así que nunca te diste cuenta que llegaba todas las mañanas esperando aunque fuera un par de minutos, verte en el receso.
A veces pienso, si sólo hubieses mirado abajo en algún momento, habrías visto que ahí estaba yo. Acepto que pedí permiso para salir a la dirección un par de ocasiones cuando estabas por enésima vez castigado o te estaban haciendo un reporte, tal vez el numero 125 (de tus 300 y algo reportes que acumulaste). Siempre mirabas arriba, cuando estabas de pie, y mirabas al suelo cuando estabas sentado, y yo no estaba ni en las nubes ni en el suelo, estaba ahí, junto a ti, amor; me preguntaba que tanto pensabas que estabas absorto, mientras yo trataba de que me notaras.
Te juro que por meses planeé atacarte en la graduación, plantarme frente a ti y tocar tu hombro para que me miraras una vez, una sola vez. ¿Qué pierdo si le digo que estoy enamorada de él? Decirte que por casi dos años y medio fuiste la razón por la que me levantaba con ganas de ir a la escuela (también me fascinaba la escuela pero tú eras una motivación adicional), mirarte unos minutos al día, en la ceremonia de los Lunes, en el patio a la hora del receso, jugando con tus amigos o castigado en la prefectura me iluminaban el día, decirte que agonizaba pensando que tuvieras una hermosa novia en casa, de la que tal vez estabas muy enamorado, en la que tal vez pensabas mirando al cielo o al suelo ¿Qué es lo peor que puede pasar? Me dije. Pero ese último día en la escuela te perdí de vista, y nunca más te volví a ver.
Casi treinta años después volvimos a coincidir en el grupo del whatsapp de amigos de la escuela, y pude cruzar una conversación contigo por teléfono para contarle un cuento a Lalito, era apoyar a un amigo de la escuela cuyo nombre me sonaba pero no tenías foto en tu perfil, comencé a conversar contigo, sin saber que eras tú. Cuando me enviaste tu foto te juro que no me caí porque estaba sentada en la cama, me sentí como cuando estaba en la secundaria, estómago revuelto, manos sudorosas y las rodillas de gelatina (me faltó el acné y el cabello tipo Mafalda, 30 años más vieja).
Ambos hicimos nuestra vida, hicimos cosas maravillosas, tuvimos hijos hermosos y yo ya soy abuela. Y el destino decidió que volviéramos a estar en el camino del otro, nos dio una segunda oportunidad. Recuerdo cuando te vi la primera vez, después de 30 años. Cumplí mi sueño de que me miraras de frente por primera vez (tu pensaste que yo iba a salir corriendo), yo solo quería abrazarte y besarte. Amor, siempre estuve ahí a tu lado, no importa que no supieras que yo estaba ahí, nunca estuviste, ni volverás a estar solo (aunque haya distancia o estemos cerca).
Siempre quise hacerte una pregunta amor, ¿en qué o en quien pensabas siempre que mirabas al cielo o al suelo, en esos años de la secundaria, mientras yo trataba de hacerte notar lo enamorada que estaba de ti?
-Pensaba – me contestaste - ¿Por qué ninguna chica me amaba? Pensaba en lo solo que me sentía.
Amor – te lo dije entonces y te lo vuelvo a repetir – nunca estuviste solo todos esos años en la secundaria, yo estaba ahí, en frente, a un lado, detrás, pensando en ti, siguiéndote los pasos, deseando que por un momento dejaras de mirar al suelo o al cielo y me miraras. Apostaba que, desde esa corta edad, podía hacer que te enamoraras de mí. Sólo me tomó 30 años.

Te amo, feliz cumpleaños.

Malú

martes, 22 de marzo de 2016

El chico malo en mi secundaria

El chico malo en mi secundaria creía que no era popular.
La verdad es que todos lo conocíamos, desde el primero al tercer grado, los profesores (aunque no fueran sus profesores) y por supuesto los prefectos lo conocían. Era un chico callado de mirada adusta y expresión enojada. Todos le teníamos cierto respeto, guardábamos cierta distancia, no era que fuera agresivo o irrespetuoso, era que infundía un sano temor a su alrededor, aun así se las arreglaba para tener un grupo nutrido de amigos a los que cariñosamente maltrataba.  Más de una ocasión lo vi sentado o de pie afuera de la dirección o la prefectura esperando, algunas ocasiones lucía desparpajado y sucio, otras ocasiones lucía impecable (así que supongo que no siempre lo castigaban o reportaban por peleas), admito que un par de ocasiones me ofrecí a llevar algún documento a la dirección sólo para probar lo que se sentía que me mirara, pero nunca lo hizo. Era sencillo obtener los permisos, después de todo siempre fui de los mejores promedios de mi salón, de mi escuela, mascota de los maestros, disciplinada y estudiosa, abanderada en algunas ocasiones y anfitriona de la ceremonia de los lunes, en los honores a la bandera, del equipo de oratoria, teatro y poesía…una nerd.
Cuando él estaba esperando castigo tampoco me miraba, de pie miraba arriba a las aulas o a la distancia, cuando estaba sentado miraba al suelo, disgustado...  Sólo una vez me miró de frente, fue por accidente, fue una ocasión que lo topé de frente. Me miro de frente mientras bajaba las escaleras rodeado de su grupo de amigos revoltosos, así que fingí hacerme a un lado y agarrarme del barandal para que el grupo no me atropellara, la verdad es que me miró y las rodillas se me doblaron. Hubiera dado cualquier cosa por cruzar un par de palabras con él, tenía una voz maravillosa, gruesa, de esas que tienen los chicos al cambiar su voz, lo escuché discutir, bromear e incluso conversar, pero nunca cruce palabra con él. Nunca tuve valor para saludarlo y él, pues creo que estaba con su mente en otras cosas. Era muy alto, aún para lo altos que suelen ser los chicos en el norte del país, pero lo que más recuerdo eran sus ojos. Tenía unos hermosísimos ojos color miel con jaspeado en verde oliva. Sí, la nerd estuvo enamorada del chico malo de la escuela, tres años…pero eso nunca fue a ningún lugar. Él nunca se enteró.
Después de la secundaria terminé mi preparatoria en dos años, ingresé con un excelente promedio a la facultad de medicina, de donde salí disparada unos semestres después para terminar construyendo mi vida a 1800 kilómetros de mi ciudad natal. Me casé, viajé, trabajé, tuve hijos y la vida que da muchas vueltas me devolvió a la soltería, casi 30 años después y casi dos años después de mi divorcio me contactaron a través de la bendita tecnología del whatsapp. Había olvidado a muchos de los amigos a quienes hacía más de 26 años no había visto, algunos nunca los volví a  ver desde la secundaria. Confieso que algunos nombres no me sonaron, pero era un grupo divertido y nutrido, que podía acumular hasta 1200 mensajes divertidísimos en un día. Estuve a punto de salirme del grupo ¿Quién tenía tiempo de leer 1200 mensajes en una tarde que no revisara su celular? Todos los días encontrábamos amigos y se incorporaban excompañeros de todas las aulas, les dábamos la bienvenida con vítores, porras y cotorreo.
Esa semana no pasó nada extraordinario, solíamos usar los viernes para conversar hasta tarde sobre las aventuras de cada quien por la vida, después de la secundaria. Esa noche platicamos de la energía, del destino, las horas comenzaron a pasar y para la 1 de la mañana ya casi todos se habían ido a dormir, excepto Eduardo, un compañero de quien no me acordaba su rostro porque estuvo en otro grupo los tres años. Conversamos y resultó ser un padre de familia, separado y muy dulce, extremadamente inteligente y con una conversación deliciosa. Hablamos de los hijos y me confesó que tenía problemas para mandar a dormir a su pequeño hijo de tres años ¿le cuento un cuento?-ofrecí (soy escritora y fui una mamá cuenta cuentos extraordinaria, aunque mis hijas ya tenían 23 y 17 años). El pequeño Lalito me grabó un mensaje. Me pareció extraordinariamente dulce. Pero no podía recordar quien era Eduardo, aunque su apellido me sonaba familiar.
Entonces Eduardo y yo conversamos en privado, me llamó y sentí un nerviosismo inicial extraño, generalmente soy muy segura, y lo atribuí a la responsabilidad de poder dormir al niño con un cuento vía telefónica. Eduardo me llamó y conversamos un momento antes de contarle a Lalito un cuento. El cuento fue el patito feo y 20 minutos después pude por fin contar fin. ¿Se durmió? – le pregunté a Eduardo…-a los 5 minutos – respondió…-¿y porque no me lo dijiste? – porque yo quería escuchar en que terminaba el cuento del patito feo. – El corazón y el estómago me dieron un vuelco y confieso que me sonrojó. Esa noche de viernes terminó a las 7 de la mañana del sábado. Y la siguiente tarde terminó a las 9 de la mañana, conversando de todo y de nada, no podía recordar quien era Eduardo, pero conversar con él me hacía sentir feliz.
-No quiero colgar el teléfono, le dije el lunes en la madrugada, pero sé que tienes que ir a trabajar. – Entro a las 8, me quedan tres horas…me dijo.
No recuerdo que me haya pedido ser su novia, no lo hubiera aceptado, soy una mujer de más de 40, las mujeres de más de 40 se comportan como tal, no andan como adolescentes “noviando”. Una tarde mi hija menor, que me vio por enésima hora pegada al teléfono hablando con Eduardo me preguntó: -¿es tu novio?... - ¡No!..¡Si!..No lo sé.
El lunes ya éramos algo.
Pero no podía recordar quien era él y él no recordaba quien era yo. ¿y si no hay química física? – me angustiaba pensar. Le expliqué ese temor ¿te importa lo físico? – Me cuestionó…si es así ya perdí – me contestó. Esa respuesta me dejó fría…no podía recordar quien era él. Así que le envié mis fotos y sin pedírselo me envió las suyas.  Y ahí estaba…unos 30 años mayor, con la misma mirada dulce, ojos color miel y verde jaspeado. ..el chico malo de la escuela. Observé un largo rato las fotos, recordé todo lo que sentí e imaginé con él los tres años de secundaria…y sólo me tomó dos días y 30 años coincidir y hacer conversación con él. Nos tomó 2 días y 30 años darnos cuenta que estábamos enamorados.
El Miércoles (5 días después de coincidir) me pidió que nos casáramos…Le dije que sí. No íbamos a esperar otros 30 años para volver a coincidir.

13 días después de encontrarnos nos vimos por primera vez, tomando en cuenta que nunca realmente me miró en la secundaria, fue la primera vez que nos miramos con intención. Y tal como le dije se me doblaron las rodillas lo que me dio pretexto perfecto para rodear su cuello y darle ese primer beso que deseé por 13 días…y 30 años.

Malú Villarreal