La confianza es un asunto de perspectivas. Cuando se
rompe como un espejo, y sabiendo que no quedará igual, aún intentando pegar los
pedazos sinceramente , podemos optar por uno de tres caminos. el primero, es
repararlo y continuar mirándose en él todos los días, sin darle demasiada
importancia a los bordes lasqueados o rotos, las grietas o los pedazos
empatados, para que uno pueda intentar seguir funcionando; el segundo es
hacernos la vida complicada conservando nuestro espejo empatado y
charrasqueado, enfocándonos en cada grieta cada quebradura, haciéndonos
imposible que funcione (pero aferrados), y en tercer lugar, es mejor sólo
tirarlo a la basura, conseguir otro espejo y seguir adelante.
Malú Villarreal
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