Hace unos 14 años, vivía yo en la Avenida Independencia (aqui en Chetumal), esta avenida tiene un camellón grande en el centro, con pasto y árboles. Una mañana salí temprano a llevar a mi hija mayor a la escuela (cuando aún iban a la escuela), alrededor de las 6:30 am; había un hombre acostado boca arriba en el pasto húmedo y frío del camellón, frente a mi casa.
Pensé - ha de ser algun borrachito o drogadicto que hasta ahi llegó - y segui mi camino.
Fui a la oficina, fui por mi hija, y estuve ocupada la mayor parte del día. Regresé a casa al rededor de las 4 de la tarde, con el sol en lo alto y un calor insoportable....y el hombre continuaba tirado en el camellón boca arriba, bajo un sol que quemaba...
Le dije al padre de mis hijas - ese hombre sigue tirado en el camellón desde la madrugada (o tal vez antes de eso)...¿estará bien?
Entramos a la casa con la duda de si estaba bien y decidimos acercarnos y cerciorarnos. Dejamos a la mayor con su hermanita en casa y cruzamos la calle.
Era un hombre delgado (casi esquelético) de piel ceniza, estaba conciente, con los ojos irritados de tanto sol, nos miró incrédulo, con una expresión de terror.
-Este hombre no esta drogado - le dije - esta enfermo.
Me incliné y le pregunté - ¿Como esta varón? , ¿Está enfermo? - y no pudo articular palabra.
Martín trajo agua y un sandwich.
Yo llame una ambulancia.
Mire sus pies, estaba descalzo, con piedras enterradas, cortes y unos callos gruesisimos...su ropa estaba sucia y desgastada, pero ya sentado, no parecía del todo un mendigo.
Los vecinos se acercaron a curiosear, y un par de vecinitos (chamacos malvados) se reían y comentaron que lo patearon a media mañana para ver si así se iba el drogadicto.
-¡No esta drogado, está enfermo! - les dije furiosa - ¿y solo se les ocurrió patearlo?
El hombre comia con dificultad su sandwich, alimentado con ayuda. Le dimos un poco de agua y esperamos por la ambulancia. Los paramédicos llegaron en 5 minutos, mientras los vecinos se juntaban alrededor del hombre del camellón.
El paramédico lo examinó y le hizo varias preguntas, luego nos miró enojado - ¿Cuanto tiempo estuvo tirado aquí este señor?- Creo que desde la madrugada - repliqué -
- No, anoche como a las 12 ya estaba ahí tirado - dijo otro vecino
- Es hipoglucémico (se le bajó el azúcar) y la presión - nos regañó el paramédico - no esta tomado ni drogado, ¿porque nadie nos avisó antes?
Nos miramos avergonzados e incrédulos
- Pensamos que era un borrachito o un drogadicto que se le habia pasado la fiesta - se justificó un vecino - (´nosotros también pensamos eso)
Poco a poco comenzó a recuperar las fuerzas, entre la comida y el medicamento, resultó ser un albañil, no tomaba porque padecía de azúcar baja, presión y otros achaques de la edad, vivía solo a unas 6 calles de donde lo encontramos, por la anoche se había sentido muy mal y trató de llegar a un hospital (se quedó tirado a 5 calles del hospital general), solo recordaba haberse despertado en la madrugada en el pasto, tenía frío pero no pudo moverse, de tan débil.
- ¡y solo unos chamacos vinieron y me pegaron! - nos reprochó mientras nos miraba con sus ojos irritadísimos de tanto permanecer en el sol tirado boca arriba
Nos sentimos muy avergonzados, la mayoría de los vecinos se habían ido. Sus pies estaban muy mal y no recordaba como perdió sus zapatos. Le regalamos unas chanclas (aunque le quedaron pequeñas) lo agradeció honestamente mientras lo subían a la ambulancia.
Ese hombre estuvo tirado en el pasto húmedo y frío, luego bajo el sol, por casi 16 horas porque nadie se acercó a preguntarle si estaba bien...supusimos que no era digno de ese tipo de consideración...que vergüenza.
La compasión no es un asunto religioso, es un asunto humano; no es un lujo, es esencial para nuestra propia paz y estabilidad mental, es esencial para la supervivencia humana. Dalai Lama.
Malú Villarreal
http://maluvillarreal.blogspot.mx
@Malú_de_Balam
Malú de Balam Autora - Editora
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