viernes, 6 de marzo de 2015

El beso

El beso es el medio de comunicación perfecta. No sólo hablando en el sentido romántico. Los besos son la forma en que la evolución nos permite crear lazos de amor. Con nuestros hijos, el beso dado en la mejilla  estimula los lazos afectivos (por eso besamos a nuestros amig@s, parientes y algun@s saludamos de beso incluso a quien nos es recién presentado).

El beso profundo, intenso, acariciante, total es la forma en que la naturaleza nos dice que somos químicamente adecuados. Dos cuerpos comunicándose a través de las bocas, con los labios, sin decir una palabra, yendo más allá del acto de besar, creando lazos neuronales que dicen: -esta es la persona correcta! (y algunas veces también diciendo ¡Olvidalo!).

No hay nada como acercarse a alguien, despacio, dubitante, y acariciar la idea de rozar los labios, mientras la distancia va estrechándose hasta cerrarse por completo. Cerrar los ojos y deslizarse lado a lado adentrándose, empujándose profundo en complicidad, mientras la química actúa su juego de reconocimiento (agregándole los estímulos sensoriales adicionales como el tacto y el olfato). Adentrarse en la boca del compañer@ y hundirnos en un frenesí fisiológico que descarga tanta dopamina como darnos un toque de poderosa droga.





Besar, el acto de besar nos hace felices, porque nuestro cerebro informa que todo está o estará bien, besar adelgaza dicen algunos autores porque ayuda a quemar calorías (pero debe ser un beso intenso y profundo de esos que son con todo el cuerpo, con las manos, con las piernas, con caricias y profundidad, con estímulos y suspiros, gemidos o murmullos, con gritos y mordiscos….mínimo)…perfección.

Malú Villarreal
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Malú de Balam Autora - Editora

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