El beso es el medio de comunicación perfecta. No sólo
hablando en el sentido romántico. Los besos son la forma en que la evolución
nos permite crear lazos de amor. Con nuestros hijos, el beso dado en la
mejilla estimula los lazos afectivos
(por eso besamos a nuestros amig@s, parientes y algun@s saludamos de beso
incluso a quien nos es recién presentado).
El beso profundo, intenso, acariciante, total es la
forma en que la naturaleza nos dice que somos químicamente adecuados. Dos
cuerpos comunicándose a través de las bocas, con los labios, sin decir una
palabra, yendo más allá del acto de besar, creando lazos neuronales que dicen:
-esta es la persona correcta! (y algunas veces también diciendo ¡Olvidalo!).
No hay nada como acercarse a alguien, despacio, dubitante,
y acariciar la idea de rozar los labios, mientras la distancia va estrechándose
hasta cerrarse por completo. Cerrar los ojos y deslizarse lado a lado
adentrándose, empujándose profundo en complicidad, mientras la química actúa su
juego de reconocimiento (agregándole los estímulos sensoriales adicionales como
el tacto y el olfato). Adentrarse en la boca del compañer@ y hundirnos en un
frenesí fisiológico que descarga tanta dopamina como darnos un toque de
poderosa droga.
Besar, el acto de besar nos hace felices, porque
nuestro cerebro informa que todo está o estará bien, besar adelgaza dicen
algunos autores porque ayuda a quemar calorías (pero debe ser un beso intenso y
profundo de esos que son con todo el cuerpo, con las manos, con las piernas, con
caricias y profundidad, con estímulos y suspiros, gemidos o murmullos, con
gritos y mordiscos….mínimo)…perfección.
Malú Villarreal
http://maluvillarreal.blogspot.mx
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@Malú_de_Balam
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Malú de Balam Autora - Editora

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