Cuando se cansó de manejar su tintorería, allá a principios de los ochentas, y en los constantes viajes para ir a visitar a mi prima Dorita en Estados Unidos (la hija mas pequeña de mi fallecida tía Dorita QEPD), comenzó a aprovechar para traer falluca” y venderla para solventar los gastos de la casa.
Trajo los primeros hornos de microondas, las primeras televisiones a color, juguetes y ataris (el primer tipo Nintendo que salió al mercado), tooooooooooodddo pasó por mi casa.
Puntualmente llegaba a cobrar el “abono” de la falluca que anteriormente le había vendido a mis padres…mi padre temblaba porque la abuela no solo llegaba a cobrar…generalmente terminaba vendiéndonos mas cosas…que no necesitábamos.
-¡No vamos a comprarle cosas esta quincena a abuelita niños! – decía mi padre – ¡hay que ahorrar y ya nos vendió de todo!
Pero indistintamente llegaba mi abuelita a cobrar el abono y entraba como flotando en las nubes, cargando algún trique increíble…..
-¡¡¡¡¡Mira que te traje miiiiijo!!!!! ´- le decía a mi papá mientras entraba deslizándose graciosamente hasta el sillón, brincando la barricada paterna…
-¿Qué es eso tinonga? (asi le decía de cariño mi papá a su mamá)
-¡¡¡¡¡¡una madrola!!!!! – (traducción un objeto novedoso) – ¡es lo úuuuultimo en microondas!
-Ya tenemos un microondas mamá, todavía te lo estoy pagando – decía suspirando mi padre
-¿¿esa cosa vegestooria??? – replicaba mi abuela
-¡¡¡¡¡¡Noooooo mijo!!! ¡Esto es lo último en tecnología, miiijo! – y comenzaba la demostración
- Tiene este foquito de aquí, que se prende de azul cuando le picas esta madrola (traducción el botón de intensidad).
- Luego cuando le picas acállá ¡le comienza a dar vueltas el cochinbre ese de vidrio que esta aquí adentro! ¡Pa´que se te cocine bien tu comida! ¡Y tiene este foquito verde que sirve pa´…¡pos quien sabe pa que sirve pero está bien bonito! – decía mi abuela sonriente y muy convencida de su explicación técnica
Y el que te vendí es cafeeeeeeeee….el café ya no esta de modaaaaaaaa…ahora esta de moda este blanquito….mira nomás que bonito esta mijo…-y abría sus ojos grandes, grandes
– y yo lo ví, y me dije (decía mi abuela con su carita de angelito)…y me dije – que bonito se vería esta madrola en la cocina de mijo Reynaldo (mi papá)…
(ya se fregó mi papá – pensaba yo – ya le ensartaron otro microondas)
Nunca fallaba…mi abuela SIEMPRE sabía como convencer a cualquiera…¡que buena era mi abuela vendiendo madrolas caray!
Malú Villarreal
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Malú de Balam Autora - Editora
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