sábado, 21 de marzo de 2015

Enseñanzas de Mi abuelita Ernestina 4: "No puedes hacer felices a otros, si no eres feliz contigo mismo"

-¡Quiérase mija! - recuerdo a mi abuelita diciéndome desde su sillonzote de la sala (donde pasaba horas y horas viendo sus programas en su televisionsota de 50 pulgadas) - ¿Quiere que la quieran? ¡Pos déjese de andarse preocupando por todo mundo!

-¡Uste´preocúpese por usted! - reflexionaba con su voz garrosa y firme - Preocúpese por ser feliz, y así aunque la vida te lleve por donde sea, no te vas a arrepentir de nada! Yo he hecho muchas tonteras en mi vida, pero la mayoría las disfrute mucho...y todo lo hice por mi.

Me extrañó esa aseveración, puesto que mi abuelita era todo menos egoísta. Después de todo se quedó a cargo de los 4 hijos de mi fallecida tía Dorita, y su hija menor,  y trabajaba como esclava noche y día para mantener la casa.

Pero, siempre hay un pero, a las 6 de la tarde, cada Lunes, Miércoles y Viernes, mi abuelita desaparecía y no regresaba si no hasta las 10 u 11 de la noche...se reunía con sus amigas de décadas (unas 20 viejitas) a jugar cartas, tres veces por semana, desde que tenia 19 años. No había poder humano que detuviera a Doña Ernestina o evitara que fuera a sus "jugadas" (pokar, Conquian, Paco)...porque pocas cosas en el mundo le daban tanta felicidad como esas 4 o 5 horas conviviendo y recordando viejos tiempos con sus amigas de antaño.

Después volvía a casa, a sus responsabilidades y a la crianza de sus nietos, a su tintorería y a sus vendutas (venta de fayuca)...siempre positiva, sacrificada y entregada a su familia y a sus responsabilidades...hasta que volvían a dar las 6 de la tarde de un lunes, un miércoles o un viernes...

A 30 años de ese recuerdo, entiendo lo que decía mi abuela: Aunque la gente no siempre lo reconoce (mucho menos abiertamente), hacer lo mejor para uno mismo (antes que para otros), es frecuentemente lo mejor para los otros.

Si eres infeliz, estas resentido, defraudado, desgastado por el constante servicio a otros, y si sientes que es injusto, porque tu altruismo y generosidad (que no esperas que nadie te reconozca) no te permite atenderte a ti mismo, entonces no tendrás muchas experiencias hermosas o placenteras que compartir en tu vida (no confundas de la vida de los que ayudas)... esto, con el tiempo genera el síndrome de desgaste (burnout), y seras de muy poco beneficio para otros.

Amar al prójimo como a ti mismo (segundo mandamiento...no?)...significa, desde mi punto de vista: "Amarse a uno mismo como amas a los demás". No implica sacrificio, ni renunciación a si mismo, si uno se ama, y se interesa por si mismo (egoismo sano - existe el término se los prometo), genuinamente podrá interesarse por otras personas.

-¡Ya me voy a la jugada niños! - se despedía mi abuelita con su pasito corto y rápido, mientras salía a toda velocidad, arrumbando sus trapos, cepillo de lavado o delantal - y desaparecía con su pasito rapido y corto en la esquina hacia la casa de doña Herminia o de Doña Cuca...regresaba por las noches triunfante si ganaba unos cuantos pesos de la "jugada" o furiosa y refunfuñando (pero feliz en el fondo) porque Marukita o Doña Juana se llevó la "polla" (que es como un pozo de dinero que se  acumula al final de la jugada)....¡canijas viejas! (y reía con su dentadura postiza) ,

-¡Ya verán como la próxima si me la gano! - nos decía mientras la mirábamos atentos desde el piso de la sala, donde jugábamos los primos - y les voy a invitar unos tacos con Mario (el de la barbacoa de los fines de semana) y la alegría le duraba un buen tiempo...siempre la vi positiva, se que no tuvo una madurez y vejez fácil. Tuvo que comenzar a criar bebés cuando sus hijos ya se habían casado...y lo hizo prácticamente sola. Así que se daba sus "momentos" de felicidad... tres veces por semana... y repartía felicidad todo el tiempo.

Malú Villarreal
http://maluvillarreal.blogspot.mx

Twitter
@Malú_de_Balam

Facebook
Malú de Balam Autora - Editora

No hay comentarios:

Publicar un comentario